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Bombín y flamenco

La vida, como el amor, está llena de tópicos. De extraños estereotipos que condicionan en algunos casos la manera de ver y valorar las cosas.

Tras haber visitado varios países y conocer gente de aquí y de allá; tengo que confesar que no hay país más estereotipado que España. Una compañera italiana me llegó a confesar que hasta su primera visita a nuestro país, se pensaba que la gente iba vestida normalmente por la calle de flamenca. ¡Ver para creer! De igual modo que le preguntaron a una amiga de Tenerife; si era muy grande el muro que separaba Canarias de la península. Sí, ese muro que sale en los telediarios en el parte del tiempo para incluir las islas en una localización que no le corresponde. ¡Ese muro!

Al final te ries porque viniendo d aun país donde, se supone, que todos nacemos en Madrid o Barcelona, comemos paella, vamos a los toros y vestimos de flamencas; qué importa. Lo curioso de todo esto es la cara que se le queda a la gente cuando cuentas tu historia y se parece ciertamente mucho a la suya. 

Claramente hay muchas cosas que nos separan o nos hacen diferentes por nacen en un país u otro. Pero al final los tópicos y estereotipos se reducen a eso; a un buen rato lleno de risas y diversión.

Y ahora es el turno de desmontar un poco Inglaterra. Ese país gris y oscuro, lleno de gente que quiere olvidarse de la Unión Europea para disfrutar de una vida mejor. Pues bien. Ni llueve todos los días, ni todos son partidarios del Brexit. Pero todos tienen cosas muy británicas que los delatan. ¡Vamos!

No serás un completo británico hasta que al cruzar la calle mires primero a la derecha. Recuerda; los coches van en otra dirección, del mismo modo que tienen el volante al otro lado. Hasta que respetes al peatón y al ciclista sobre todas las cosas. Hasta que sucumbas al mundo de la belleza y luzcas uñas y pestañas postizas. O si eres hombre asumas que no te van a lavar la cabeza en ninguna peluquería. Te pueden invitar a una cerveza, pero el pelo limpio de casa. Hasta que te miméticas con el o seas capaz de beberte una taza de café del tamaño del planeta tierra. Hasta que no vayas por la calle sudando y en manga corta a cero grados. Hasta que el color de tu piel sea tan oliváceo que no te distingan al lado de un vampiro. O hasta que te des cuenta que pagar mucho por tener internet o por ir al gimnasio aquí no se lleva y que el concepto de permanencia se lo han inventado en España para robarnos. 

Blanquecinos, educados, pretenciosos, con sombrero y reloj de bolsillo. Ese sería el resumen del perfecto británico que como el perfecto español, nada tiene que ver con la realidad.

Bromas a parte. Hay muchas más cosas que nos unen que nos separan. Pero sin duda hablar de estereotipos siempre hace que, vengas de donde vengas, rompas el hielo y vayas conociendo poco a poco las verdaderas costumbres y gente de cada país. 

Riámonos de las cosas, porque en la diversidad está el gusto. Y si de estereotipos va la cosa, vayamos más allá y dejémonos sorprender. ¡De eso va la vida! 

 

6 comentarios en “Bombín y flamenco

  1. Me alegra que estés disfrutando de una experiencia tan bonita y enriquecedora. Hasta que el Español no salga de su tierra no se dará cuenta de todas las cosas buenas que tenemos (aunque no todas…)
    y aprenderemos a ser más humildes y abiertos de moras.
    Que sigas disfrutando conociendo algo nuevo.
    Mi enhorabuena por el texto y el trabajo bien hecho.
    Un abrazo muy fuerte.

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