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Caminando como un genio de la literatura

Rondaba abril de 1564 cuando Mary Arden dio a luz al que sería uno delos mayores referentes de la literatura mundial. Quien más y quien menos ha oido hablar sobre él. Sobre su forma de contar historias, aferrarse a la vida y seguir un instinto y un estilo que harían que todas las generaciones, pasadas y futuras, encontrasen algo de calma entre sus obras. Páginas cargadas de pasión que hicieron que mi visita a Stratford- Upon- Avon fuera una de las más especiales de las que he realizado en UK.

No llegué a visitar directamente su sepulcro. Ni soy muy amante de esos menesteres ni de pagar por ver de cerca a la muerte. Pero hace dos fines de semana allí estaba; en una de las iglesias más acogedoras y singulares de toda Inglaterra. Caminando y recorriendo los mismos pasos los mismos lugares que en su día recorrió William Shakespeare. Quizá penséis que no es para tanto y seguramente así sea, pero a mi me pareció cosa de otro mundo. Vivir y conocer el pueblo donde nació y se crió este genio de la literatura me puso los pelos de punta. Sin mayor explicación posible.

El día se levantó soleado. Invitaba a disfrutar del fin de semana. Era el momento de visitar por fin Stratford. Carretera y manta como comúnmente se dice. Hora y media de trayecto donde minuto a minuto el cielo se iba tornando más y más gris. Totalmente cubierto. Un domingo cualquiera en Stratford – pensé- nada más poner un pie sobre sus calles. 

El viento se llevaba las pocas hojas que todavía pendían de los árboles y el aguanieve comenzó a hacer que costara hasta caminar. Pese a ello nos abrimos paso entre sus calles. Un centro histórico concentrado donde sin querer, por sus pequeñas dimensiones, te ibas topando con todo lo que querías visitar. Cuatro personas rondábamos por allí. Haciendo fotos a la casa donde nació, disfrutando entre las cuatro paredes de la biblioteca o recorriendo al compás del viento la vera del río donde patos y cisnes también luchaban por resguardarse del temporal.

Pasos de historia cargados de literatura y creatividad. Lugares que en su momento inspiraron a este gran genio y que también le ofrecieron refugio cuando más lo necesitaba. Un pueblo de los más pequeñitos que he visitado, pero a la vez de los más peculiares y bonitos. Con todas sus casas típicas inglesas; de paredes blancas y madera maciza. Ventanales de vidrieras infinitas adornados con flores y Pubs que con sus chimeneas y velas encendidas no paraban de invitarte a entrar y disfrutar de una buena pinta en sus espacios rodeados de libros y butacas de piel.

No pudimos resistirnos y completamos la visita en Rose & Crown comiendo pie y resguardándonos por unas horas del temporal. ¡De diez!

Shakespeare; nace, se cría y descansa en un pueblo cargado de historia y magia. Un pueblo tranquilo y sosegado que dio a luz a uno de los genios de la literatura universal que sigue inspirando a millones de personas. Nostalgia y creatividad en estado puro para un domingo frío, pero perfecto en la cuna de la pluma y el papel. ¡Feliz semana!

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