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Cómplice del tiempo

Siempre a vueltas con el tiempo, sabio y codiciado amigo que bien gestionado te eleva a las nubes y te hace sentir realizado. Pero si por el contrario se siente desperdiciado, te aleja de tus objetivos sin saber marcar muy bien el camino.

Pero qué hace que sintamos que lo estamos aprovechando o que lo estamos desperdiciando. Yo todavía no lo tengo muy claro.

He pasado buena parte de mi vida organizándolo todo. Soy la chica de las mil listas, las mil agendas y los relojes. Soy o he sido, sigo también sin tener claro, si esto es algo que va acorde a la personalidad o a las circunstancias y caminos por los que te lleva la vida.

Si es realmente la vida la que te lleva o si tu marcas el compás del tiempo. ¿Quién lo sabe? El caso es que nos movemos, sea quien sea quien dirija nuestros tiempos. Qué importa. ¿O sí debería?  

Qué es mejor; marcarte tu destino, gestionar al milímetro tu tiempo, controlar cada paso que das o por el contrario dar rienda suelta a la improvisación y dejar que el día a día te dirija hacia ese mismo destino.

Ser como el río que por sí solo es capaz de traspasar hasta las rocas por llegar a su objetivo o ser como la hormiga que trabaja sin descanso hasta el fin. Ambos consiguen sus metas. Por distintos caminos y con filosofías distintas. ¿Quién es capaz de decidir quién es más feliz hasta lograrlo?

Muchas veces, si somos más vividores, tendemos a criticar a esas personas que no se dejan llevar pensando que se pierden la magia de dejarse sorprender por esa improvisación, que quizá no para todos sea gratificante. Y si por el contrario somos más metódicos y organizados, criticamos en sentido inverso sin llegar a entender muchas veces como esas personas tan libres consiguen sus objetivos.

Ahora, que la chica de las mil listas y los mil propósitos está más relajada y ha dejado de organizarse tanto los días y la vida en general, puedo decir que el toque de improvisación me está sentando más que bien. Parezco hasta dueña de mi tiempo. Me siento menos frustrada porque no tengo que seguir y cumplir mis propósitos. Día a día, semana a semana, se van cumpliendo por sí solos porque no pierdo de vista que es lo que quiero. De modo que inconscientemente vas llegando a estas metas disfrutando más del camino. Sin tantas presiones que en muchos casos nos imponemos nosotros mismos.

De modo que con más listas o menos, con el reloj perfectamente sincronizado o sin él, no olvidemos ni dejemos de buscar nuestros objetivos. Cada uno a su ritmo y cada uno con su librillo. Pero tratemos de probar la otra versión de nosotros mismos. Demos una oportunidad a ese otro yo más organizado o más liberado porque puedo aseguraros que os sorprenderá. Eso sí, ¡que nadie te robe tu identidad! 

2 comentarios en “Cómplice del tiempo

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