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Cuestión de libertad

Nadie dijo que mirar siempre hacia adelante fuera tarea fácil. Sin saber si el optimismo lo desarrolla uno mismo a base de esfuerzos y conciencia o si por el contrario es tarea liviana que se imputa a nuestra personalidad. Cuestión de genes, educación o trabajo. ¿Quién me responde a esta pregunta?

En cierto modo qué importa ser optimista o pesimista por naturaleza o por dedicación. No cambia en absoluto la manera que utilizamos cada uno para afrontar la vida, sus problemas, sorpresas y alegrías. 

No sé donde leí y sino nos lo repiten allá por donde vayamos; que todo es cuestión de trabajo, de esforzarse, de repetir 100 veces o 1000 veces la misma cosa. Es muy posible que a la 1001 comiences a ser mejor y aquello por lo que trabajas, aquello que deseas, se vaya convirtiendo en realidad. Todo a base de dedicación, de superar tus limites y demostrarte que se puede creer en los imposibles.

Pero qué difícil se hace esto a veces. Cuando todo se pone cuesta arriba, cuando debes pelear para mejorar. Qué difícil se hace a veces darte cuenta de lo que realmente quieres. Llegar a ese momento donde tus sueños pueden comenzar a convertirse en realidad.

Sin embargo la solución nos la pintan como sencilla. Solo debes hacer frente a tus miedos; esos que a veces no nos permiten continuar. Confieso que a mi no me parece tarea fácil en absoluto. Pero si de algo me estoy dando cuenta con el paso del tiempo, es que la única manera de llegar a cumplir tus sueños es seguir el camino del trabajo. Enfrentarte a tus miedos. Mirar cara a cara a todas esas barreras que no nos dejan evolucionar y decirles a base de hechos que no hay nada que se nos resista. 

Miedo al fracaso, a la soledad, a salir de la zona de confort, al qué dirán o al sentirte juzgado…Todos los que se nos puedan ocurrir porque hay muchos. Así que ha llegado el momento de parar y pensar que en la mayoría de los casos somos nosotros mismos los que nos ponemos mil excusas para que no llegue ese momento de combatir tus miedos. Olvidándonos de que si no conseguimos superarlos y dejarlos de lado, jamás podremos alcanzar la meta que perseguimos. Esa que sí nos haría completamente felices.

Porque jamás debemos olvidar que detrás de estos miedos está nuestra libertad. Pongámonos manos a la obra. Comprometámonos con nosotros mismos y dejemos de soñar lo que queremos conseguir. Porque los castillos en el aire a nadie le han funcionado. Enfrentémonos a nuestro peor enemigo sin presión, solamente con el pensamiento de luchar por lo que uno quiere. Por lo menos, lo consigamos o no, jamás nos podremos reprochar que no lo hemos intentado. ¿Te apuntas al reto?

Un comentario en “Cuestión de libertad

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