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El poder del egoísmo

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Una vez más no puedo evitar meterme en terreno pantanoso y mostrar el descontento que siento ante la actual situación política. No por los resultados, que eso es opinión legítima del pueblo y por supuesto respetable. Sé que este tipo de artículos son controvertidos y me crearé detractores y me meta donde no me llaman porque no soy especialista en política ni tampoco lo pretendo. Pero como ya lo he detallado, no lo puedo evitar.

Me inunda una gran tristeza el saber que en muchas ocasiones el egoísmo del ser humano vuelve a triunfar dejando de lado y olvidando nuestro pasado y todo lo que nuestros familiares tuvieron que luchar por mejorarlo; por confiar y prestar su vida por creer en la de sus hijos, por pretender conseguir un futuro mejor. Más libre, próspero y un mundo donde vivir sin miedo a llegar a fin de mes, no sea una utopía. 

De todo eso nos olvidamos. De las manifestaciones por luchar por mejorar las condiciones de los trabajadores. De las protestas por defender y conseguir derechos, igualdad entre sexos; porque no sea quién se le ocurrió la gran idea de infravalorar a la mujer y sentenciarla al hogar y la familia. Y ahora que vamos poco a poco mejorando; intentando salir del pozo de la corrupción y los privilegios. Entre todo ese descontento generalizado entre la población, todavía hay gente que sigue prefiriendo vivir enganchada al pasado porque apuestan por tener el poder de hacer una migración selectiva, una vuelta a los orígenes de un país que vivió acobardado por los extremismos, pero que por lo visto ahora es lo que se lleva; la mano dura. Recuperar el control de la nación y tener potestad de decidir sobre ella simplemente por pensar en uno mismo, en el presente y no en un futuro vanguardista y próspero. 

Y cómo ya digo si en algo confío es en la democracia, en el poder del pueblo para decidir sobre sus gobernantes. Siendo cada uno libre de votar lo que buenamente considere. Lo que ya no me parece tan justo, y ciertamente es lo que me llena de rabia, es el egoísmo de los partidos políticos. Ese poder con el que se creen para dinamitar la opinión de los ciudadanos haciendo millones de coaliciones para conseguir su único objetivo. Gobernar a cualquier precio, le pese a quien le pese, sea quien sea y abandere lo que abandere. Porque parece que en este panorama político actual resulta mucho más plausible y conveniente, pactar e incluir en el gobierno de muchos municipios y comunidades a extremistas de derechas que luchan por medidas obsoletas y discriminatorias; que pactar con un «sanchismo populista» aunque el programa político sea más igualitario. Simplemente por no bajarse del burro, por no pensar en los ciudadanos y en su beneficio. 

Estoy cansada de todo esto; de ver como crean programas y medidas políticas que cada cuatro años cambian y otra vez a empezar de cero. Todo porque nuestros queridos políticos no consiguen dejar sus egos a un lado y dialogar y discutir abanderados solo por los derechos de los ciudadanos. Por crear un proyecto de futuro colectivo como país. Que si nos creemos tan listos y poderosos como para votar a partidos con migración selectiva, tengamos en cuenta que hay muchos otros países que pueden hacer lo mismo con nosotros. Todos somos parte de la misma rueda. La que unas veces te hace estar arriba y otras abajo. 

Vivimos en un planeta que se consume por la contaminación, respiramos un aire que es combustible y ahora vamos y tenemos que soportar cómo nuestros políticos van a vender su alma al diablo por un puñado de escaños. Por puro poder, no por luchar por un futuro igualitario, innovador y libre de contaminación. Lo que nosotros mismos con nuestro puro desconocimiento o desinterés hemos generado. 

Seamos menos egoístas, pensemos en lo que está por venir, en lo que queremos conseguir a medio largo plazo. Porque si seguimos confiando en proyectos de cuatro años lo único que pasará es que iremos perdiendo un tiempo que juega en nuestra contra. 

En cualquier caso nada está decidido todavía, mucho queda por hablar. El juego del cambio de cartas entre diputaciones y comunidades no ha hecho nada más que comenzar. Solo espero que me equivoque y que las coaliciones se hagan con cabeza, pensando en los ciudadanos y sus intereses, no por evitar la debacle de un partido con nombre propio. Y si finalmente no es así, esos partidos que dan poder a los extremismos brindándoles la llave de entrada al gobierno, quedarán retratados y en cuatro años volveremos a vernos. En las urnas, en la misma situación, habiendo perdido cuatro años que no nos podemos permitir. ¡Veremos! ¡Hagan juego!

¡Feliz Semana!

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