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Exprime el sabor arandino

Huele a pólvora. El rumor del gentío concentra mis sentidos…cada vez lo siento más cerca. Es un ambiente familiar me hace sentir a gusto. El sol ilumina mi mirada, la dirige hacia un reloj. Son las doce del medio día. Es sábado. Segundo fin de semana de septiembre. Estamos en fiestas. 

La música ruge, las charangas acompañan y los litros de vino, gaseosa y condimentos vuelan sin límite entre la gente. Me quedo con sus sonrisas, me siguen resultando familiares, cercanas. Instantes donde no hay lugar para tristezas o melancolías. Aranda inaugura sus fiestas patronales y nadie se lo quiere perder.

Atentas miradas que desde el balcón del Ayuntamiento captan cada segundo la Reina y Damas de este año. Que han decidido cambiar su habitual forma de vivir las fiestas por disfrutar de una experiencia que las unirá todavía más a sus raíces. “Ver la plaza de tu pueblo llena de todos los arandinos hace que se te pongan los pelos de punta” señala Judith; una de las Damas de este 2018. “Vivir esta sensación tan diferente y la unión con mis otras dos compañeras es muy grande”, añade. 

Respiro armonía, pese al alboroto todo el mundo parece moverse en la misma dirección, al compás del pueblo, de la capital de la Ribera. Diez días de tradición, folclore y mucha diversión que consiguen reunir a amigos y familia a la vera del Duero. Ese río que cruza la Villa. Que es seña de identidad y que se presenta cómplice de las vidas arandinas. Como la de Rebeca la Reina de este año que confiesa con rotundidad que su figura al igual que la de las Damas es “tradición e historia. Representamos la juventud y el pueblo arandino. Disfrutamos de todos los eventos que las Peñas y el Ayuntamiento organizan y como tradición debe continuar”.

Me pierdo por el casco antiguo. Gigantes y cabezudos pasan por sus calles. Los veo correr detrás de un grupo de niños, agitando sus escobas. Huele a chorizo, morcilla, vino y lechazo. La hora del almuerzo ha llegado. Cuesta decidirse por un lugar con semejante oferta gastronómica. Porque si de algo puede presumir Aranda es de buen comer y beber.

Pueblo que acoge, que vive sin complejos y que como dice Celia, otra de las Damas, gente que valora y agradece la labor de sus jóvenes representantes. “Vivimos esta experiencia muy emocionadas y algo nerviosas. Los vecinos nos paran por la calle para hacerse fotos con nosotras y darnos la enhorabuena. Es algo muy bonito”.

Cae la noche, es hora de ponerse la chaquetilla, anudarse el pañuelo de fiestas y lucir orgullosa por las calles de mi pueblo que mis raíces también están aquí. Es hora de disfrutar de la verbena, de perderse por sus bodegas…Sin embargo algo no parece encajar. Un fuerte ruido hace que abra los ojos de repente. La noche se ha tornado en día. Y por mi ventana no veo Aranda ni escucho dulzainas y tambores. Respiro y me incorporo. Todo ha sido un sueño. Uno de esos que se te graban en la cabeza y el corazón de lo reales que parecen. 

Un sueño donde he vivido, sentido y disfrutado mi pueblo. En el que este año no puedo estar. En el que de estas fiestas no puedo participar, pero el mismo que seguirá acogiéndome y devolviéndome a mis raíces cada vez que vaya. 

¡Felices Fiestas de Aranda! Este año estamos bien lejos…pero sigo compartiendo y exprimiendo el sabor arandino

2 comentarios en “Exprime el sabor arandino

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