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La tormenta perfecta

-Comienza a tronar- Huele a hierba recién cortada, huele a verano. A esas tardes interminables donde el atardecer caía tranquilo y sosegado. Donde las preocupaciones no existían y donde disfrutar se convertía en todo lo que necesitabas para sonreír. 

Resuena el timbre que anuncia la última hora de clase y sabías que nada malo podía pasar. Dulce sonido que te transportaba a tes meses de aventuras, de amigos, de vacaciones que te harían sentir y vivir mil momentos nuevos. Tres meses de completa libertad. Hasta el cantar de los grillos nos hacía felices. 

-Llueve- Todavía hoy recuerdo esas sensaciones cuando huele a tierra mojada. Ese instante donde todo está en calma. Donde la tormenta ha pasado y de forma completamente renovada te deja continuar con tu día. Hay olores que no se olvidan, que en cuestión de segundos te transportan. Y solo puedes rendirte y recordar esos instantes donde tu vida fue diferente, donde seguro habría gente que hoy no te acompaña, donde tu inocencia solo te dejaba ser feliz. 

Hoy, sigo convencida que todos llevamos dentro el  niño que fuimos. Pero es sorprendente pararte a pensar, echar la vista atrás y recopilar en unos segundos nuestra infancia.

Cierra los ojos, toma aire y libera tu mente. Ejercita por un momento tu minuto de nostalgia, ese instante en el que fuiste completamente feliz. Jugando con amigos, sola, con muñecos o con cajas de cartón. Ese instante donde las travesuras estaban permitidas y donde nadie importaba más que tú. Coge aire de nuevo; no olvides
tu momento y abre los ojos. ¿Qué ha cambiado desde ese día hasta ahora? ¿Sigues reconociéndote en esa imagen?

-Las gotas inundan mi ventana- Todos fuimos niños y niñas, cada cual con su circunstancia, cada cual en su lugar. Todos con nuestra parte de inocencia que nos hacía disfrutar de la vida y del mundo desde una perspectiva más honesta y libre. Una perspectiva que junto con esa imagen que hemos recordado de nosotros mismos; recopilamos ahora y debemos tratar de no olvidar para que en este momento que cada uno estamos viviendo, no olvidemos quién fuimos y cómo valorábamos la vida y sus segundos con tan solo diez años. 

Porque parte de ese pensamiento optimista y libre es el que este mundo necesita ahora. Menos juicios de valor, menos opiniones infundadas porque a veces nos creemos que sabemos de todo. Y más saber escuchar; al que tenemos al lado y a esa imagen del niño que fuimos y que no debemos dejar escapar. Ser niños es tan bonito que deberíamos poder hacer de esos recuerdos de nuevo nuestra realidad.

Ahora – la tormenta ha pasado- y todos esos sentimientos se quedan conmigo. Y para que no se me olviden y vuelen y desaparezcan con mi día a día… Me quedo con ese recuerdo en mi mente y con la foto original colgada en un lugar especial en mi habitación. So far, so close! Estemos donde estemos seguiremos siendo nosotros mismos

5 comentarios en “La tormenta perfecta

  1. Siempre recordaré Eso a momentos porque los viví a tu lado y con Sergio. Que veranos tan bonitos que pasábamos siempre estarán en mis recuerdos y también en los tuyos. Un beso cariño

    1. Buenas fiestas nos pegábamos todos juntos, hasta las tantas como dice mi madre!! jeje
      Y buenas acampadas también. Un beso para vosotros también.

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