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Noches de verano

El verano ya está aquí, bueno, supongo que en España porque lo que es por Inglaterra ni se ha acercado lo más mínimo. Seguimos despertando con cielos cubiertos y lluvia fina que más recuerda al otoño que a las típicas temperaturas que tuvimos el año pasado. Cambio climático o que ciertamente el verano del 2018 me dio una tregua para que la adaptación a estas tierras fuera mucho más amable. En cualquier caso, este año, no es así y el termómetro no ha pasado de los 20 grados. No me extraña que estos ingleses en cuanto cogen vacaciones; las aerolíneas y los hoteles de nuestras costas se llenen…Huyen como depredadores en búsqueda de sol, descanso y buena comida. Y tampoco les culpo. Vivir veranos donde no se ve el sol en más de diecisiete días no es recomendable para la salud. En su seguro médico se lo prescribirán como medicamento o terapia. Unas buena temporada bajo el sol y sobre la arena cura todos los males.

Y hablando de arena y mar. Hace tan solo unos días vivimos una de las noches más bonitas del año. Algunos las celebran, otros no. Cada cual a su manera y según sus circunstancias, pero alrededor de la noche de San Juan siempre hay un halo de ilusión. Esa inocencia que anida dentro de todos nosotros por dar la bienvenida oficial al verano como punto de partida, dejarnos llevar con hogueras o sin ellas y pedir, desear y fantasear con que la nueva estación nos traerá cosas maravillosas. Este año, no he podido celebrar San Juan ni nada que se le parezca, pero mi pedacito de deseo e ilusión siempre me acompaña. Hay noches mágicas durante el año y para mi, esta es una de ellas.

Un momento donde rodearte de quien más quieres, dar rienda suelta a la diversión y hacer cosas que durante el resto del año es como si no estuvieran permitidas. Eso es el verano para muchos. Tiempo de descanso, de atreverse con viajes imposibles, deportes de riesgo. Tiempo de barbacoas, piscina, tintos de verano y calor. Por que un verano sin calor, no lo entiende nadie. 

Por eso en unos días vuelvo a España, deseando recuperar el tono de mi piel para no parecer un vampiro. Y para aprovecharme de todas esas cosas buenas que mi país me regala. Para disfrutar de lo que me mantuve todo el invierno alejada y para seguir soñando con un futuro prometedor. Haciendo lo que realmente queremos, apostando por nuestros sueños y creyendo que sea la noche que sea, todo puede ser posible siempre y cuando rememos en su dirección. 

No por ser verano, los post se acaban. Aquí seguiré publicando como cada martes, pero no quería perder la ocasión de desearos a tod@s un felicísimo verano. Y obligaros a cerrar los ojos y pedir un deseo si en la noche de San Juan no lo hicisteis. Nunca es tarde. Espero con todo el cariño de mi corazón que se cumpla y que disfrutéis de muchas noches de verano cálidas bajo las estrellas. Las que deseáis u os merecéis. Gracias por estar cada martes pendientes del «tecito», hacéis que mis palabras cobren sentido cada vez que apostáis por ese ratito para vosotr@s leyendo mis líneas. ¡Gracias de todo corazón! #FelizSemana 

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