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Otoño. Al compás del crujido de las hojas

Meciéndose entre rayos de sol ha llegado el otoño. Algunos diremos por fin y otros se echarán las manos a la cabeza porque un año más el verano ha pasado grácil y vibrante. Después de disfrutar unos días completamente desconectada del mundo, haciendo cura de Internet y en la medida en la que necesitaba también de redes sociales, me he plantado de nuevo en Derby con la firme decisión de seguir aprovechando esta experiencia hasta que el Gong que marca mi vuelta a casa lo permita. 

Por aquí las temperaturas han caído en picado, el sol sigue acompañando, pero las noches se tornan mucho más largas y oscuras. El otoño llega pisando fuerte. Caminando por sus calles al compas de los crujidos de las hojas secas que ya no cuelgan de los árboles y que tiñen las calles y carreteras de una gama de marrones anaranjados que inspiran a cada paso. El otoño llega cargado de ilusión, como llegó el mes de septiembre y casi ya lo hemos fulminado. Nuevos proyectos que desarrollar, nuevas experiencias con las que atreverse y sobre todo la sensación de volver a respirar. Para mi, que como sabéis soy de Burgos, la llegada de esta estación hace que vuelva a soñar. Que me sienta como en casa y que disfrute de largos paseos aunque sea con alguna capa de ropa más. 

Mucha gente no lo entiende cuando describo mis vacaciones entre mar, olas, arena y un sol abrasador que ha teñido mi piel por completo. No comprenden cuando les digo que prefiero mi clima más fresquito. Que la playa y la costa para unos días está bien y más si vives en Reino Unido. Pero que no lamento el otoño o el invierno, sino que me empapo de él poniendo en duda incluso cuál sería mi estación del año favorita. 

Gran parte de los mejores momentos de mi vida han discurrido a temperaturas casi bajo cero. Combinando gorros, bufandas y guantes que se convertían en los únicos accesorios posibles durante mi vida Universitaria. Un momento donde se forjó buena parte de mi personalidad, esa que me ha traído hasta aquí ahora y que hace que no tenga miedo al símbolo negativo del termómetro o que disfrute de las primeras brisas invernales. 

En tan solo cinco días vuelvo a España una semanita para disfrutar de la familia y cerrar el capítulo de bodas que se me ha planteado este año. Y apuesto que en cuanto regrese a Derby después de estos días, el otoño habrá pasado, dejando que el inverno se haga dueño del calendario hasta el mes de marzo. Os iré contando la evolución ya que dicen que por mucho que seamos de la zona fría de España, nada tiene que ver con lo que por aquí se vive con la lluvia y los cielos nublados. Alguna crónica más os haré llegar respecto a mis sensaciones. De momento lo vivo y lo espero con ganas. Aunque supongo que después de cargar pilas en la playa, es fácil decirlo. 

Vivir cada estación del año con ilusión es parte del ciclo de la vida, independientemente de cuál nos guste más. Yo por mi parte voto por el otoño, por disfrutar del cambio de armario, de todos sus complementos y por esos días donde el sol acompaña, pero la temperatura no. ¿Tú con qué te quedas? ¿También te apetece un poquito de otoño ya? Cuéntamelo y disfruta de este martes soleado. Por aquí prometo hacer lo mismo #exprimeelotoño 

 

 

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