Viajes

Respirando ficción a cada paso

¿Cómo te sentirias si de repente descubrieras que la ciudad que estas visitando es el cielo que vio crecer grandes historias de la literatura universal?

Una de las ventajas que encuentro y que más me gusta de esta temporada británica es invertir tiempo en viajar. En dejarme aconsejar por la gente de la zona para descubrir rincones maravillosos que esconden todas las ciudades. Esta vez me he dirigido a uno de los destinos que llevaba marcado en mi hoja de ruta bastante tiempo. Sin conocer demasiado sobre Oxford, tan solo que es la joya de la corona de la cultura británica, me adentré este pasado fin de semana entre sus glamurosas calles que te transportan de inmediato a una época donde poetas y eruditos debatían sobre el mundo y sus problemas.

Solo os puedo decir que diez minutos me bastaron, del coche al centro de la ciudad, para darme cuenta que me encantaría pasar una temporada bajo ese mismo cielo.

En eta época, lejos ya del ambiente universitario al que Oxford está acostumbrado durante el curso, me moví entre excursiones de escolares a los que se les ponían los dientes largos al ver los campus y los College repartidos por toda la ciudad. Rodeada de españoles que somos los reyes del turismo. Y movida por un flujo de cultura y de inspiración que pocas ciudades te hacen sentir. Oxford respira y se mueve al son de los libros. A cada paso que das te sorprendes con sus espectaculares edificios donde se rodaron numerosas escenas de la saga Harry Potter. Todo es magia entre sus calles. Hacen que vuele tu imaginación como en su día Lewis Carrol se dejó llevar por este ambiente y creó El país de las maravillas de la mano de Alicia y el conejo. Un universo de aventuras que este profesor de matemáticas ideó para mantener entretenidas a las hijas de un compañero. 

Librerías, bibliotecas, centros de estudio que forman el centro de la ciudad y que contrastan también con la cantidad de tabernas y pubs que se conservan tal y como se construyeron hace décadas. No puede resistirme a entrar en el que presumiblemente es el más famoso de todos. Eagle and Child acogió a Los Inkling, un grupo literario que incluía escritores de la talla de C.S Lewis y Tolkien que cada martes se juntaban para conversar y tomar cervezas. En esos bancos y mesas de oscura madera, ya bastante desgastada, se labraron e idearon novelas como Las crónicas de Narnia o El señor de los anillos. Por recomendación hice un alto en el camino para conocer además de un lugar con historia, el sabor tradicional de la cocina británica. Y vamos que si mereció la pena. 

Dejé Oxford atrás con ganas de volver y con la idea de dejarme sorprender con el ambiente universitario. No descarto en un tiempo volver a perderme entre sus calles y soñar despierta entre libros e historias de ficción. Una auténtica delicia.

Nota: Imprescindible visitar además de los College, Iglesias y Bibliotecas que marcan en los mapas turísticos, la rivera del rio y practicar Punting (al más puro estilo veneciano) y el Covered Market ideal también para comer y conocer un auténtico mercado británico. 

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