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Vidas a todo color

Qué magia desprende el cine que como encuentres la película adecuada par tu momento, no podrás dejar de pensar en ella. Da igual la época, los protagonistas o el género. Lo importante es lo que te hace sentir.

Como ya sabréis yo soy mucho de coger inspiración e ideas. Un poquito de allí, otro poquito de allá. Me encanta la sensación de ver algo, escuchar o oler lo que sea y que de repente miles de palabras se agolpen en mi cabeza con ganas de salir en forma de post o relato. Sería incapaz de vivir sin papel y boli porque aunque parezca antiguo – yo lo llamo vintage– es la forma que mejor se adapta a mi para sacar a la luz mis momentos. Es como una necesidad.

Pues bien, este pasado fin de semana he vuelto a visitar Londres. A recorrer sus calles, a disfrutar y conocer por casualidad la cabalgata del Orgullo. Viví un Londres teñido de color que bajo un sol abrasador demostraba al mundo la magia de la diversidad. Calles abarrotadas de gente, mirara donde mirara solo me encontré con sonrisas, carcajadas y una sensación de infinita alegría y despreocupación.

Curioso fue también ver plazas como Picadilly Circus, Oxford o Regent Street completamente rendidas a la fiesta. El corazón de la ciudad bloqueado para disfrutar entre pompas de jabón y libertad. Cada vez que visito Londres me muestra una cara diferente y me encanta.

En cualquier caso lo que me apetecía contaros hoy es la idea con la que he arrancado el post. Además de recorrer a pie la ciudad para sorprender a una visita VIP que tengo por Derby esta semana y que no se perdiera nada. Además de echarnos unos bailes y disfrutar con el Orgullo. No quise perder la oportunidad de exprimir una vez más la ciudad y perderme por el maravilloso ambiente del barrio de Nothing Hill. A quién no le viene rápidamente a la mente Julia Roberts paseando por sus calles, disfrutando de su historia de amor entre casas de colores y demostrando al mundo que todo es posible seas de donde seas o vengas de donde vengas.

Ese mercado de antigüedades tan famoso en Portobello Road «donde se vende y se compra…» que me devuelve una y otra vez a mi infancia y a las millones de veces que cogía en la biblioteca municipal de mi pueblo el VHS de «La Bruja Novata» Me atrevería a decir que fui yo quien desgasté la cinta.

Recuerdos que te transportan a momentos que quizá ya te habías olvidado. Únicamente caminando, sintiéndote parte de esa película que cuando ves a través del televisor parece tan lejana.

Recorrimos más de 30 km a pie el pasado sábado para sentirnos parte de Londres. Para cumplir un sueño en Notthing Hill. Tres días después confieso que sigo con las piernas cargadas, pero que la sonrisa que se dibujó en mi cara en ese momento también me acompaña.

Esfuerzos que merecen la pena. Feliz semana 😀

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